Nuevas carreras tecnológicas que están abriendo las universidades chilenas y por qué están ganando terreno

El mapa de carreras universitarias en Chile se está redibujando más rápido de lo que el sistema educativo suele moverse. Hace cinco años, estudiar Inteligencia Artificial como carrera de pregrado era prácticamente imposible en el país. Hoy varias universidades la ofrecen como título de ingeniería independiente, con mallas completas, laboratorios propios y vínculos directos con la industria. Eso no pasó por casualidad ni por moda académica: pasó porque el mercado laboral chileno está generando una demanda de perfiles tecnológicos especializados que las carreras tradicionales de Ingeniería Civil en Computación no alcanzan a cubrir completamente.

El contexto respalda la urgencia. Según el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025, elaborado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial y la CEPAL, Chile lidera la región en uso, desarrollo y regulación de IA con 70,5 puntos, superando a Brasil y Uruguay. La Cámara de Diputados aprobó en octubre de 2025 un proyecto de ley que regula el uso de IA, robótica y tecnologías conexas. Y el Ministerio de Ciencia ha impulsado programas de formación y becas para fortalecer el ecosistema de talento digital. Las universidades están respondiendo a esa señal.

Ingeniería en Inteligencia Artificial: de postgrado a pregrado

El movimiento más significativo de los últimos dos años es la apertura de programas de pregrado específicamente en Inteligencia Artificial. La Universidad Mayor ya ofrece Ingeniería en Inteligencia Artificial como carrera de título, formando profesionales en machine learning, deep learning, visión por computadora y procesamiento de lenguaje natural. La carrera incluye un componente explícito de ética en IA, algo que refleja la madurez con que las instituciones están abordando este campo: no solo programadores sino profesionales capaces de evaluar el impacto social de los sistemas que diseñan.

A nivel de postgrado, la oferta es aún más amplia. La UC ofrece magíster en Inteligencia Artificial orientado a resolver problemas reales en distintos sectores. La Universidad Autónoma imparte otro magíster en la misma área con foco en machine learning e IA generativa. La Adolfo Ibáñez suma programas en ciberseguridad, tecnologías de energía y negocios digitales. La UTEM integra componentes de IA en programas de gestión y eficiencia energética.

Lo que está ocurriendo no es simplemente que las universidades renombraron sus carreras de computación. Es que están creando perfiles profesionales nuevos para necesidades que hace una década no existían en la escala actual. Un ingeniero en IA no es un ingeniero en sistemas con un electivo de machine learning: tiene una formación específica en modelamiento estadístico, redes neuronales y despliegue de sistemas inteligentes que las carreras tradicionales no desarrollan con la misma profundidad.

Ciberseguridad: de especialización a carrera independiente

Los números del problema son elocuentes. Según datos de Kaspersky, entre octubre de 2023 y octubre de 2024 se bloquearon más de 8,3 millones de ataques de malware y cerca de 29.000 ataques de ransomware en Chile. La Asociación de Empresas Chilenas de Tecnología reportó un aumento del 30% en los ciberataques durante el primer semestre de 2024, afectando principalmente a telecomunicaciones, salud y servicios financieros. El sector público tampoco está exento: instituciones estatales han sido blanco de ataques que comprometieron datos de millones de ciudadanos.

Frente a esa realidad, la ciberseguridad dejó de ser una especialización dentro de la informática para convertirse en una carrera con identidad propia. La Universidad Técnica Federico Santa María, la UAI, la UNAB y varias instituciones más ofrecen programas específicos en seguridad informática. La Universidad Mayor tiene el primer Centro de Investigación en Ciberseguridad de una universidad privada chilena, donde los estudiantes pueden realizar práctica e investigación en casos reales.

La demanda del mercado no da señales de ceder. El sector tecnológico chileno ofrece salarios entre un 40% y un 60% superiores al promedio nacional según datos del portal MiFuturo, y los especialistas en seguridad informática están en el segmento de mayor escasez relativa de ese mercado. Las empresas pagan bien por ese perfil precisamente porque hay pocos profesionales formados específicamente para el rol.

Ciencia de Datos e Ingeniería en Datos: el perfil que más creció

La demanda de científicos de datos en Chile aumentó un 120% entre 2020 y 2023, según datos del SENCE. Esa cifra explica por sí sola por qué universidades como la UC, la Universidad de Chile, la UAI, la UTFSM y la UDD abrieron o expandieron programas de Ingeniería en Datos y Ciencia de Datos en los últimos años.

La distinción entre un ingeniero en datos y un ingeniero en computación tradicional está en el foco: el primero está formado para trabajar con grandes volúmenes de información, construir pipelines de datos, desarrollar modelos predictivos y comunicar hallazgos a equipos no técnicos. Es un perfil híbrido que combina estadística, programación y conocimiento del negocio, lo que lo hace valioso en prácticamente cualquier industria.

Las vacantes en este perfil crecieron más del 35% en los últimos dos años según datos de LinkedIn Chile, con demanda activa en sectores tan distintos como la minería, el retail, los servicios financieros y la salud. Es una de las pocas áreas donde la brecha entre oferta y demanda de profesionales sigue siendo amplia a pesar del crecimiento de los programas académicos.

Por qué estas carreras están ganando terreno entre los postulantes

Hay tres razones concretas que explican el crecimiento de matrícula en carreras tecnológicas emergentes, más allá de la moda.

La primera es la empleabilidad inmediata. Las carreras tecnológicas nuevas están diseñadas con vínculos directos con la industria: prácticas reales, proyectos con empresas y certificaciones internacionales integradas en la malla. Eso reduce el tiempo de transición entre la universidad y el trabajo.

La segunda es el salario. El diferencial de remuneración entre un profesional tecnológico especializado y uno de áreas tradicionales es visible desde el primer año de egreso y se amplía con la experiencia. Para postulantes que toman decisiones con criterio económico, eso es un argumento de peso.

La tercera es la señal del Estado. Que Chile lidere el ranking latinoamericano de IA, que el Congreso esté legislando sobre el tema y que el Ministerio de Ciencia esté invirtiendo en formación de talento digital son señales de que estas carreras no son una apuesta especulativa sobre el futuro sino una respuesta a necesidades presentes y crecientes del país.

La transformación está ocurriendo. La pregunta para los postulantes de hoy no es si estas carreras tienen futuro sino cuál de ellas encaja mejor con sus propias capacidades e intereses.

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Victor Alva

Soy un periodista con una década de experiencia en el ámbito digital, especializado en temas de actualidad, administración pública, tecnología y turismo. A lo largo de mi carrera, he tenido el privilegio de colaborar con diversos medios de noticias en Chile, lo que me ha permitido desarrollar una visión amplia y profunda de los acontecimientos que marcan la pauta nacional e internacional.

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